El insomnio o agripnia se trata de un trastorno del sueño que dificulta o impide conciliar o mantener el sueño. Como resultado, las personas que lo sufren encuentran difícil dormir, mantenerse dormidas o se despiertan antes de tiempo. En consecuencia, esto afecta negativamente a la vida cotidiana, produce cansancio y estrés. Más de 150 millones de personas en el mundo lo sufren. Si tú eres una de ellas, deberías conocer las causas del insomnio.
Ni las técnicas para dormir, ni el mejor equipo de descanso… hay veces en las que dormir parece imposible. Mientras, esa situación hace que nos pongamos nerviosos y que empeoremos la situación.
Causas del insomnio

La Sociedad Española de Neurología establece dos tipos de causas del insomnio: primarias y secundarias.
Causas primarias
Son aquellas relacionadas con aspectos psicológicos o con una higiene adecuada del sueño.
Estilo de vida: los cambios constantes en los horarios y la falta de rutina provocan alteraciones en el ritmo circadiano que afectan directamente al sueño. Algunos de los hábitos más habituales que perjudican el descanso son:
- Te llevas trabajo a casa: y lo haces hasta tarde. Esto puede hacer que tu mente tenga dificultades para desconectar. Además, la luz de la pantalla del ordenador hace que el cerebro esté más alerta y menos dispuesto a descansar.
- Siestas excesivas: la siesta es un placer, pero si tienes problemas para conciliar el sueño por la noche deberían limitarse a cortos periodos de tiempo. Una siesta de diez minutos después de comer es suficiente para recargar pilas.
- Cenas copiosas: no solo importa qué comes, sino cómo lo haces. Las cenas demasiado abundantes impiden que durmamos profundamente. Lo mejor es cenar de forma ligera dos horas antes de ir a dormir.
- Falta de rutina: mantener horarios regulares para acostarte y levantarte ayuda a tu cuerpo a anticipar el descanso.
Fármacos: muchas sustancias y medicamentos pueden alterar el sueño, como la medicación para la hipertensión, las hormonas o la cafeína.
Cambios fisiológicos: al envejecer es normal que las horas de sueño y la calidad de este disminuyan. También aparecen más episodios de somnolencia diurna.
Causas secundarias
En esta categoría se engloban las causas de origen patológico, psicológico o ambiental.
Trastornos psicológicos

Insomnio y depresión
La depresión es un problema mental que puede afectar a nuestro cuerpo a nivel físico, y uno de sus síntomas más frecuentes es el insomnio. De hecho, las personas con depresión tienen más riesgo de padecer insomnio severo, lo que a su vez empeora el estado de ánimo, convirtiéndose en un círculo difícil de romper. Por eso es importante atender este aspecto cuanto antes: tanto la depresión como el insomnio tienen tratamiento, siempre de la mano de un profesional médico.
Insomnio y ansiedad
Muchas personas adultas tienen dificultades para dormir porque se sienten nerviosas o preocupadas, y para algunas estas dificultades se presentan de forma regular. Los síntomas de ansiedad que pueden provocar insomnio incluyen:
- Tensión
- Pensamientos recurrentes sobre el pasado
- Preocupación por el futuro
- Sentirse sobrecargado de responsabilidades
Estos síntomas pueden dificultar conciliar el sueño o impedir volver a dormirnos si nos despertamos durante la noche: la oscuridad y el silencio de la noche suelen hacer que la mente divague en esos pensamientos. Cuando esta situación se alarga en el tiempo, el insomnio y la ansiedad empiezan a retroalimentarse, convirtiéndose en un problema mayor. En ese momento habrá que recurrir a algún tipo de tratamiento: puede ser desde la meditación hasta un abordaje médico. Consulta con tu médico para encontrar la mejor solución.
Patologías físicas
- Trastornos neurológicos: dolores de cabeza, párkinson, demencia…
- Trastornos de la función tiroidea
- Trastornos alimentarios: anorexia nerviosa, etc.
- Trastornos respiratorios: asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica…
- Trastornos cardiovasculares: insuficiencia ventricular, arritmia, insuficiencia coronaria…
Factores ambientales
Temperaturas extremas, cambios de husos horarios por viajes…

Tipos de insomnio
Existen dos clases de insomnio que pueden afectarnos:
Insomnio transitorio
Se considera transitorio el insomnio con una duración menor a tres semanas. Su origen suele estar en causas ambientales, un mal equipo de descanso y factores relacionados con el estilo de vida — la mayoría son circunstancias que se pueden modificar y hacer que el trastorno mejore. Cerca del 90% de la población ha sufrido un episodio de este tipo a lo largo de su vida; probablemente tú seas una de esas personas.
Insomnio crónico
El insomnio crónico es aquel que dura más de tres semanas. Puede considerarse una patología que afecta a la actividad diaria de quien lo sufre y tiene consecuencias graves, tanto físicas como psíquicas.
Un episodio de insomnio transitorio suele solucionarse al hacer los cambios pertinentes en hábitos y entorno. Por el contrario, el insomnio crónico puede requerir ayuda profesional: acude a tu médico si te encuentras en esta situación.
Preguntas frecuentes sobre las causas del insomnio
Se dividen en primarias (estilo de vida, fármacos, cambios fisiológicos) y secundarias (trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión, patologías físicas y factores ambientales).
í. La ansiedad puede provocar pensamientos recurrentes que dificultan conciliar el sueño, y si esta situación se prolonga, insomnio y ansiedad pueden retroalimentarse mutuamente.
Se considera transitorio cuando dura menos de tres semanas y suele resolverse ajustando hábitos y factores ambientales.
Si el insomnio se prolonga más de tres semanas (insomnio crónico) o si sospechas que puede estar relacionado con ansiedad, depresión u otra patología, es recomendable consultar con un profesional.
En resumen
Las causas del insomnio son muy variadas: van desde malos hábitos de vida hasta trastornos psicológicos o físicos. Identificar el origen es el primer paso para mejorar tu descanso. Si el problema persiste, no dudes en pedir ayuda profesional — y si crees que tu equipo de descanso también puede estar influyendo, en nuestro Asesor de Descanso podemos ayudarte a encontrar el que mejor se adapta a ti.









