Si hay algo a lo que tenemos que prestar atención a la hora de descansar es, sin duda, a nuestro colchón.
Para elegir colchón hay que tener en cuenta su elasticidad y su firmeza para proteger la salud. La firmeza es algo indiscutible en materia de descanso. Un colchón no debe ser ni muy rígido, ya que el despertar llevaría aparejado dolores frecuentes de cuello y espalda, ni muy blando, también perjudicial. El equilibrio está en la firmeza. Así, todos nuestros colchones llevan aparejado un grado de adaptabilidad, en donde podrá precisar que firmeza posee cada colchón.
Hay que elegir cuidadosamente el tipo correcto de colchón teniendo en cuenta el peso y la estatura del que vaya a dormir en él. Es imprescindible que el peso de la persona esté bien distribuido. Las últimas novedades para facilitar un buen descanso se refieren en muchos casos a diferenciar, en las camas compartidas, los diferentes lugares de la pareja a través de lechos independientes que, además de reducir el desgaste por una zona única del colchón, el que tenga menor peso no se ve arrastrado hacia el más pesado, manteniendo su postura.
El colchón debe permitir una circulación adecuada de la humedad para que no nos despertemos empapados en sudor. Por ello, debemos evitar los colchones de fibras artificiales por que, además de no permitir una transpiración correcta, se romperán prematuramente.
El grosor ideal del colchón es de 15 centímetros como mínimo; el largo debe ser 10 centímetros superior a la altura de quien dormirá en él y la anchura mínima recomendada es de 80 centímetros para una cama individual y de 135 centímetros para una doble.
Todos nuestros colchones disponen de 30 días de prueba gratuíta (Garantía de Confort). Si, durante este período, no está realmente satisfecho con su compra, lo podrá cambiar por otro colchón dentro de los diferentes modelos incluídos con esta garantía. Así, aseguramos que usted encontrará el colchón perfecto para su placentero descanso.
