Seguro que alguno de vosotros tiene un amigo o conocido que duerme sin almohada y está convencido de que su descanso es igual de profundo, además de ser más beneficioso para su salud, pero lamentamos decirle (y es importante que se lo transmitáis) que está equivocado.

“Dormir sin almohada genera muchos problemas cervicales al no darle un buen soporte a la zona”

A lo largo del día nuestro cuello soporta el peso de la cabeza y podemos mantener, conscientemente, una postura correcta: columna recta desde el principio hasta el final, evitando curvaturas. Al dormir perdemos ese control y requerimos de un soporte externo que nos permita mantener la alineación de ambas partes. La única diferencia que se da entre ambas posturas es que, tumbados, no hay presión sobre los discos.

Para cubrir ese espacio que queda entre nuestro cuello y el colchón se inventó la almohada. De esta manera se eleva ligeramente la cabeza y la presión que ejercen los hombros y las caderas disminuye de forma notable. En el caso de que renegásemos de ese soporte nuestro cuello quedaría inclinado y tendríamos durante 7 horas (media de sueño española) una postura antinatural.

También es importante destacar que cuando dormimos la presión que hemos ido acumulando durante la jornada desaparece y las tensiones se liberan, dejando a nuestro cuerpo una sensación de alivio y bienestar que nos ayudará a afrontar mejor el día cuando nos levantemos. Eso no ocurre si no descansamos correctamente.

Cada uno con su almohada

Elegir una almohada incorrecta puede ser tan perjudicial como dormir sin almohada. Y, ¿qué factores hemos de tener en cuenta a la hora de adquirirla? Principalmente, la postura en la que solamos acostarnos, ya que la consistencia de la misma depende únicamente de nuestros gustos.

posturas-dormir

Si tu postura natural es de lado o, también denominada, como fetal, lo mejor es que elijas la almohada teniendo en cuenta este truco: apóyate de lado en una pared (intenta mantenerte lo más erguido que puedas) con el hombro bien pegado y mide la distancia que hay entre tu oreja y la pared. De ahí suma dos centímetros en caso de que te gusten las almohadas más duras y cuatro centímetros si tus preferencias tienden a una almohada blanda.

Para las personas que duermen boca abajo la mejor recomendación que podemos hacerles es que intenten cambiar su postura, pero como en algunas ocasiones eso no es una opción compra una almohada baja y fina que no acentúe la inclinación hacia atrás.

Y, para todos aquellos que se inclinen a dormir boca arriba como una momia y se muevan menos que esta, su almohada será de un grosor medio (parecido al de la posición fetal).

Esperamos que este post te haya ayudado y si tienes alguna pregunta no dudes en dejarnos un comentario en la sección de abajo y te responderemos con la mayor brevedad posible.

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